Si estas cansada más de lo normal, es hora de revisar algunas cosas

Durante el fin de semana, tomé un curso de tres días sobre respiración, yoga y el arte de vivir. Se llama el Happiness Program. Es una introducción a una vida de respiración y acción deliberada. Tres días, y algo quedó claro: hay muchas cosas que hago, que ya no funcionan.
 
Llegue ahí porque, como muchas de las mujeres con las que hablo, me siento baja de energía. Llevo meses preguntándome a dónde se fue mi energía. ¿Será la maternidad? Finalmente, criar un niño de casi tres años no es fácil. Algo me dice que no es eso. Soy yo. Es mi manera de pensar y sobrellevar el estrés. Son las mentiras que creo y el ritmo de vida al que someto mi cuerpo.
 
Mientras tomaba el curso, pensé en ese novio del pasado, ese que poco convenía, pero del cual era difícil despegarse. En una de nuestras múltiples terminadas, estaba enfrente del teléfono, lista para llamarlo de nuevo. En un segundo, tuve una claridad. ¿Para qué llamarlo? Eso no funciona. No llamé y la relación terminó definitivamente.

Eso le pasa a muchas mujeres con los temas del cuerpo. Un día, se dan cuenta que nunca van a tener otro cuerpo y ese conocimiento las golpea como una roca. De repente, ya no quieren pelear por algo que nunca será. 
 
Hace un tiempo, vengo sintiendo lo mismo. Algo de lo que hago, no funciona. No funciona identificarme con mis emociones. No funciona empezar mis días sin darme un corto ritual para enraizar mis intenciones. No funciona preocuparme demasiado. Nunca ha funcionado, nunca funcionará.
 
Como coach, sé de dónde viene la motivación. Y no es lo que nos venden los medios. La motivación no sirve para cambiar las cosas de peso, las que vienen de años tras y hacen parte de los cimientos de la vida. Para cambiar, hay que actuar. Es necesario incomodarse y tomar acción deliberada. No hay glamour porque es un proceso molesto y penoso que el cerebro detesta.
 
Hoy me quedo sin excusas porque ya sé, con total seguridad, qué no funciona. Por eso, seguiré respirando cuando solo quiera cerrar el pecho. Voy a abrir el corazón cuando tenga miedo. Lo haré de manera práctica, con pequeños logros y victorias y aunque no hay garantías, ya no puedo negar mi total claridad sobre las conductas que no funcionan y jamás lo harán.
 
¿Tienes alguna claridad parecida sobre algún aspecto de tu vida?


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