Olvídate de la fuerza de voluntad

Repensemos el cambio.
Indaguemos, son demasiadas las mujeres que se creen averiadas en su capacidad para cambiar.

Primero, olvidemos el concepto de fuerza de voluntad, al menos, en la manera como lo venden en la cultura.

La fuerza de voluntad no es el eje del cambio, es una parte (y no la más importante).

La fuerza de voluntad es un recurso limitado y vulnerable a la vida, que se agota naturalmente.

Más bien, enfoquémonos en lo que realmente importa: lo que tú crees de ti.

En tu auto-reputación; es decir, lo que te ves hacer diariamente. 


Sea consciente o inconscientemente, tus hábitos reflejan lo que tú crees de ti. 

Te delatan.

Revelan si crees que eres capaz o incapaz, si te consideras servicial, impuntual, leal o mentirosa.

Así mismo, el cambio que se sostiene viene de ese mismo lugar.

Los hábitos que estén en línea con tu identidad, serán fáciles de sostener.

Por eso, te ofrezco una visión del cambio que comienza con dos preguntas:

¿Qué tipo de persona quieres ser?
¿Qué tipo de acciones sencillas haría este tipo de persona? 
(entre más simples mejor porque si las cumples, tu nueva identidad cobrará vida)


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